Esta anécdota data de los primeros años de la Facultad, aproximadamente en 1978, cuando todavía la Facultad funcionaba en el centro de la ciudad, por calle Champagnat esq. 25 de mayo, en el edificio de los Hermanos Maristas. El personal, los alumnos, la cooperadora y las autoridades siempre tuvieron la ilusión de tener su edificio propio. Y fue así como en junio de ese año se consiguió un edificio, que compró la Cooperadora. Lo refaccionaron todo y la Delegación San Francisco de la UTN, se traslada a su nuevo edificio. Era un anelo muy esperado por todos.
La anécdota de todo esto, era que quedaba un poco lejos sobre calle Bv. Roca a la punta, así le llamaban porque funcionaba al final del Boulevar. Sobre camino de tierra, sin iluminación, sin veredas. El personal Nodocente se trasladaba en bicicleta, la mayoría, y cuando había nubes que anunciaban lluvia, juntaban todo y se iban a sus casas porque si llovía mucho no podían salir. Así que esperaban que empiece la lluvia y salían rápido a buscar sus bicicletas y algunos pocos los autos. Muchas veces las que iban en bicicletas terminaban en el piso porque se resbalaban en el barro.
Cuando llovía antes de el ingreso, algunos se iban igual con botas caminando a buscar los libros de actas de la oficina de alumnos para que el personal pueda trabajar en el edificio del IPEM 50, que estaba por Pueyrredon en el centro de la ciudad. Y toda la parte administrativa se llevaban a la casa de una de las compañeras nodocentes, Graciela Dolce, reciente jubilada, para que puedan avanzar con el trabajo.
Agradecemos al personal nodocente que hoy goza de la jubilación, porque dedicaron una gran parte de su vida a la Facultad Regional San Francisco. Y nos dejaron una enseñanza a todos los que quedamos por un largo rato todavía, un legado muy importante. Los valores del respeto, la solidaridad, el compañerismo, la honestidad y el amor por nuestros compañeros y nuestro lugar de trabajo.
Unos genios!!! Cuánto nos enseñaron...!!
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